Archive for mayo, 2011

¿Animales o anormales?

En el mundo humano, cuando se quiere decir que alguien es un inadaptado en ciertos aspectos, que no tiene la capacidad suficiente para controlar sus impulsos y actuar de manera racional, se dice que es un animal.
Para muchos de nosotros esta comparación es ofensiva, porque muchos animales tenemos más capacidades que ciertos humanos. Estamos civilizados y sabemos comportarnos con educación y sosiego.
En el mundo animal sólo se pelea cuando no queda otra escapatoria, cuando la propia vida está en riesgo. En el mundo anormal se pelea por cualquier cosa. Aunque dos no se pelean si uno no quiere, así que mejor decir que se ataca. Se ataca de manera violenta e irracional, para demostrar fuerza y valentía, porque para los anormales esa es la única manera de hacerse respetar, la violencia.
En algunas casas se pueden ver en la puerta carteles que ponen “Cuidado, perros sueltos”, pero por la calle eso no se advierte, hay que llevarlo en mente para poder estar prevenido. Pero lo más importante no es tener en cuenta a los perros sueltos, lo más importante es tener en cuenta que los anormales también andan sueltos, y encima de no llevar correa, tampoco llevan bozal ni están vacunados contra la rabia.

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No es más rico el que más tiene…

Mis papis están todos indignados conmigo. Resulta que hace unos meses me compraron una cama de esas todas blandas, grandes, cómodas y confortables. De esas que si las camas de perro se anunciasen en la tele saldrían anunciadas por Constantino Romero y se pagarían a plazos con la Visa Oro.
Desde que la tengo la suelo usar bastante, sobre todo por la noche, pero por el día no puedo resistirme a ser la reina de la cama humana o del sofá. Aunque cada uno tiene su esencia y su carisma, y yo no soy de esas que se acomodan y se vuelven quisquillosas, soy una tía dura acostumbrada a sufrir penurias y contratiempos. Lo que para unos es incómodo para mí es comodidad en estado puro. Prefiero mil veces cualquier hueco mullidito en el suelo a una cama de maharajá. Así que en muchas ocasiones mis encuentros con Morfeo se ven interrumpidos por una voz humana que dice: “Maya, haz el favor, vete para tu cama” acompañada por suaves empujoncitos que me rompen el momento de relax y me sacan de mi cómoda guarida. Me hago la remolona, pero al final siempre tengo que obedecer y cambiarme de lugar para pasar a dormir a esa cama de princesita que no era necesaria. Yo sólo quería un cojín en el suelo o cualquier cosa tirada para ponerme encima y descansar!
No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.

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