Archive for abril, 2010

Silvestre

Os presento a Silvestre: un lindo gatito que ayer nos encontramos por la calle y decidimos darle un lugar seguro y agradable donde vivir mientras le conseguimos un futuro.
Es muy bueno y no nos tiene miedo. Ayer estuvo un buen rato intentando hacer que alguna de nosotras le diera cobijo y calor galguno pero nos asustaba un poco… Esta noche ha dormido en el baño y cuando nos despertamos el angelito estaba durmiendo en el lavabo.
No paramos de olerle y observarle, y él a nosotras. Nos vamos conociendo poco a poco.
Por la tarde lo llevaremos al veterinario a que le hagan un completo y a ver si todo va bien.
Gracias a Lucía y Darko por su colaboración 😉

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Momentos de relax a la sombra

El sábado por la mañana fuimos a pasear por el paseo del río. Hacía sol y calor, así que cuando ya habíamos caminado unos metros me empecé a hacer la remolona buscando la sombra y caminando despacito.
Nuestra mami no tiene sentimientos, debería llevarnos bajo una sombrilla para que no pasemos estos calores.
Vislumbré un sitio donde daba la sombra, y al pasar por delante me paré y me hice la roca diciéndole a mami telepáticamente: “Venga capulla, deja de caminar y así nos paramos aquí un rato a la fresca!! “
Ella lo entendió perfectamente y se sentó en un banco que estaba justo al lado de la sombra. Yo me tiré en la sombra, entre el carril bici y el carril patitas. Abby prefirió el carril patitas y se tiró al sol a broncearse como un guiri en Benidorm. Aguantó bastante rato, pero luego fue lista y se puso también a la sombra.
Estaba tan a gusto en mi sombrita que me olvidé de todo lo que pasaba a mi alrededor y me puse a hacer la fotosíntesis sin miedo a nada. Pasaron bicis y personas, algunas muy despacio y mirándome, pero me dio igual, no tuve miedo. Fui una galga valiente y pude disfrutar del momento como una campeona. Nadie me iba a hacer nada malo, así que pude descansar con total libertad.
Mi mami se puso muy contenta por mi parsimonia y nos dio galletitas para celebrarlo.
La felicidad a veces es algo muy simple.



Y luego fuimos a ver a Coco, y pisha siguió tomando el sol con él. Vaya par de dos!!

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La playa y la montaña.

Aprovechando el buen tiempo, el sábado fuimos a la playa para que Abby pudiese correr por la arena por primera vez. Nos fuimos a Xivares y allí sólo había un puñado de humanos y un conejo de angora haciendo la fotosíntesis. ¡Cuánto tiempo sin pisar la playa! ¡Cuántos olores y sensaciones!
Después de un breve reconocimiento del terreno, nuestros papis nos soltaron para que pudiéramos corretear alegremente y a nuestro ritmo. Nos pusimos a correr como dos locas. Abby como siempre detrás de mí intentando darme caza, y me la dio unas cuantas veces…
Alternamos las carreras con descansos a la sombra bebiendo agua y comiendo patatitas. Cómo mola ir a la playa!! Eso sí, de mojarnos nada de nada, que el agua está muy fría y la sal reseca la piel. Somos galgas de secano.

Reconociendo el terreno…

Ummm… por aquí huele a marisco…

Y eso de ahí, ¿qué será?

Corre corre que te pillo…

… y a descansar un poco, que esto es agotador…

El domingo también salió el sol, y cuando ya eran las 12 y nos disponíamos a salir a la calle a nuestro segundo paseo observamos que nuestros papis se ponían las mochilas igual que el día anterior. ¿A dónde nos llevarán?
Salimos en la dirección de siempre a hacer un pis, pero Abby y yo hicimos el pacto de que no malgastaríamos nuestro pis en lugares conocidos, ya que esas mochilas significaban un nuevo mundo por explorar. Después de unos minutos dimos la vuelta sin haber hecho pis y pasó lo que esperábamos. Se abrió el maletero del coche y para dentro. Viva viva!!! Fuimos muy contentas y ansiosas por ver el lugar a donde nos llevaban, chupando el cristal y observando el paisaje. Y por fin llegamos a un sitio en la montaña en el que había mucha gente. Era la senda del oso y nos dijeron que íbamos a conocer a Paca, Tola y Furaco.
Dimos un paseo por un camino y no dejamos de pararnos en todos los rincones posibles para olisquear todo lo que había alrededor. Después paramos a comer y mientras Abby comía patatitas tirada boca arriba en el suelo como una faraona, yo me dedicaba a observar a unos simpáticos animales que hacen muuuuu y desprenden un olor maravilloso.
Cuando terminamos de comer, mejor dicho, terminaron, continuamos con la caminata y llegamos a un sitio donde había mucha gente parada. Al principio no vimos nada, pero luego observamos a unos animalitos que había a lo lejos. Eran como Coco pero marrones y un poco más grandes. Nos dijeron que eran Paca, Tola y Furaco. A Abby y a mí nos apetecía mucho meternos allí con ellos para conocerles mejor, pero no pudo ser…


Hay que decir que en el top 5 de las frases más oídas en el día de ayer está: “Anda mira qué galgos más guapos!! ”
No sabemos quién tuvo más expectación, si los osos amorosos o nosotras. A ver si la gente se anima a adoptar galgos y somos cada vez más los que tenemos la vida que realmente nos merecemos… Seguro que desde ayer alguien se lo está planteando…

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Día de suerte

Por mi pasado de perra descastada, maltratada y luego callejera, estoy acostumbrada a buscarme la vida como buenamente puedo. Tengo buena estrella y ahora eso no me hace falta, ya me lo dan todo hecho y yo sólo tengo que disfrutarlo y ser feliz, pero el pasado marca y hay algunas costumbres que es difícil dejar atrás. No puedo evitar rastrear y buscar cosas que comer. Mientras Abby juega y hace el mono sola o acompañada, yo me suelo dedicar a hacer un rastreo completo del terreno con la esperanza de encontrar alguno de esos manjares que te alegran el día. No es que no me tengan bien alimentada, pero no vamos a comparar las bolitas de pienso con un delicioso trozo de algún cuerpo extraño y putrefacto a la espera de ser encontrado y devorado.
Ayer fue mi día de suerte, un día para el recuerdo. Han segado el prao donde todos los días jugamos y gracias a esto han salido a relucir un montón de delicias de la naturaleza. Por la tarde fuimos a pegarnos unas carreritas hasta allí antes del paseo y me puse las botas. Primero me vino el olor de algún delicioso hueso que me estaba llamando desesperadamente. Seguí su rastro y voilá, allí estaba, rico rico… No hace falta mencionar que a mí todo eso de la conservación de los alimentos y de la higiene me parece una pérdida de tiempo y algo innecesario. Al verme, mi mami se enfadó mucho y se puso a perseguirme y a reñirme, pero ya sabe que no me va a coger y no lo hizo. Soy una galga multitarea, puedo correr y comer a la vez, y esto me permite chotear al personal y pasármelo pipa. Además, así mientras como ya voy quemando las calorías, que no creáis que este cuerpo se mantiene solo.
Cuando ya me lo había comido todo me paré a relamerme y puse ojillos de arrepentida mientras escuchaba: “Eso no se hace, Maya, eres una marrana. No, no y no!!! “. Tras la bronca que me entra por un oído y me sale por el otro, me concentré en percibir más olores hacia otro lado para jugar al despiste. Ummmmmmmm…me fui a por lo siguiente. Esta vez el olor era mucho más apetecible que el anterior pero fui sensata y luché contra mis instintos más primarios acercándome muy lentamente y con disimulo para que no me chafaran mis planes. Mis ojos no daban crédito a lo que había ante mí. Mi buena estrella estaba generosa y la vida me brindaba un sabroso ratoncito peludito cuyo karma ya se había apoderado de otro cuerpo no hacía mucho.
Como dije antes, no es que la conservación de los alimentos me parezca importante, pero tratándose de estos manjares la frescura se agradece.
Rápidamente me lo metí en la boca, bueno, sólo una parte porque entero no cabía, y eché a correr mientras lo engullía y observaba cómo los allí presentes se horrorizaban y mi mami se desesperaba y se tiraba de los pelos. Envió a Abby a por mí a ver si así en uno de sus embistes se me caía la presa y me fastidiaba mi momento Diana de V, pero no hubo suerte.
Qué delicia!! No hay nada mejor que un sabroso ratón peludillo y jugoso, tierno y sabroso. Cuando terminé entonces decidí ser buena y dejé de correr para volver a escuchar la bronca de siempre, aunque esta vez el tono era más fuerte y la crispación se palpaba en el ambiente.
No puedo decir que esté arrepentida por haber decepcionado a mi mami, que se ha esforzado siempre porque tenga la mejor educación de señorita fina, pero le pese a quien le pese, en esencia soy una perra ratonera y nuca dejaré de serlo. Hay pequeños placeres en esta vida a los que no pienso renunciar aunque haya quien los consisere de lo más asqueroso.

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Paseos al atardecer

Ahora que los días duran más y no hace tanto frío volvemos a los largos paseos de la tarde. Me gusta mucho salir a pasear. Siempre encontramos a muchos paseantes conocidos y nos saludamos. A algunos no les hacemos caso, debe ser por eso que dice el encantador de perros de que proyectan una mala energía, pero hay otros con los que es una fiesta encontrarnos. Nos ponemos muy contentas y corremos a decir “Hola!! ¿Cómo va todo? Cuánto tiempo sin vernos!!!” A veces nuestra alegría es tal que asustamos al otro. Somos como dos chifladas en plena ebullición.
Nos vamos encontrando con un montón de olores conocidos y desconocidos y yo voy haciendo pis por todos sitios para que todos sepan que estuve allí. Todavía estoy perfeccionando mi técnica de levantar la pata para que el chorrillo se impulse más allá, pero se puede decir que soy toda una hembra alfa. A ver si me compran una pulsera de esas de equilibrio que tanto están de moda y puedo mantenerme sobre 3 patas en condiciones… Si es que son unos tacaños!!!
Lo mejor del paseo es cuando damos la vuelta. Escuhamos la palabra mágica “vuelta” y nos preparamos para comer una deliciosa galletita. Nos ponemos muy contentas y es entonces cuando me da la locura y empiezo a saltar y a morder la correa. Abby no desaprovecha la ocasión para intentar meter mi cabeza en su bocota y darme mi merecido. Es el momento de empezar a pensar en las carreras que nos vamos a pegar cuando lleguemos al destino final si vamos solas, o en la paliza que le vamos a pegar a Darko si éste nos acompaña. Parece mentira que después de caminar durante una hora o más aún tengamos ganas de ponernos a correr como dos balas perdidas. A veces nos riñen porque somos muy burras y nos pasamos tres pueblos con el pobre Darko. Somos un par de macarras de tomo y lomo. Y se podría decir que Abby es todavía más bruta que yo, porque acompaña sus embistes con un repertorio de ladridos y gruñidos que mete miedo. Pero bueno, todo es jugando. Paz y amor.

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Se acabaron las vacaciones


Se han acabado las vacaciones. Se acabó lo bueno. Ya no podemos estar en la cama tiradas hasta las 10 de la mañana, que en realidad es lo único que diferencia a las vacaciones de las no-vacaciones. No hemos hecho nada especial en toda la semana, lo de siempre: dormir, comer, pasear, dormir… Podemos considerar que nosotras ahora estamos en unas vacaciones permanentes. El tiempo no ha acompañado y no hemos ido a ningún sitio. Hemos estado tranquilamente en familia, que al fin y al cabo es lo que nos gusta. ¿Qué importa estar en un sitio o en otro?
No hay ninguna novedad, todo sigue igual que siempre, estamos felices y tranquilas. Pronto se cumplirán 4 meses de la llegada de Abby a la familia, y ya ha dejado a un lado toda la timidez y se muestra tal y como es: alegre, cariñosa y gruñona. Si está tirada en el sofá o la cama e intento subirme a su lado me gruñe y se enfada. Antes simplemente se iba y me dejaba todo el sitio libre, pero ahora eso se acabó. Ya no me deja abusar de ella. Compartimos liderazgo.
No puedo contar nada más porque como ya dije antes no ha pasado nada extraordinario. Bueno, el circo ha llegado a la ciudad y a ver si se va pronto. Pobres animales, encerrados y utilizados para hacer negocio. ¿No puede haber diversión sólo con payasos y trapecistas? Los señores del circo se han interesado por saber si corríamos mucho. Quién sabe, igual querían incorporarnos al espectáculo, que también debía de incluir perros, porque había un montón y de diferentes razas. Ayer descubrimos a un doberman enjaulado que no parecía muy contento con su situación. En fin, parece que empieza la temporada de los circos, y seguro que llegarán otros tantos más. Éste ha sido el segundo que llega en lo que llevamos de año. Debe ser un negocio redondo. Mientras siga siendo normal y aceptable que un tigre, un mono, un caballo, un hipopótamo o cualquier otra especie esté ahí para divertir al personal todo seguirá igual.
Abby y yo podemos considerarnos afortunadas. Ahora ya no somos ni herramienta ni entretenimiento. El otro día alguien dijo que en nuestro caso no hay mal que por bien no venga. Lo triste es que hay muchos muchos males que nunca conocerán el bien .

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