Mis papis están todos indignados conmigo. Resulta que hace unos meses me compraron una cama de esas todas blandas, grandes, cómodas y confortables. De esas que si las camas de perro se anunciasen en la tele saldrían anunciadas por Constantino Romero y se pagarían a plazos con la Visa Oro.
Desde que la tengo la suelo usar bastante, sobre todo por la noche, pero por el día no puedo resistirme a ser la reina de la cama humana o del sofá. Aunque cada uno tiene su esencia y su carisma, y yo no soy de esas que se acomodan y se vuelven quisquillosas, soy una tía dura acostumbrada a sufrir penurias y contratiempos. Lo que para unos es incómodo para mí es comodidad en estado puro. Prefiero mil veces cualquier hueco mullidito en el suelo a una cama de maharajá. Así que en muchas ocasiones mis encuentros con Morfeo se ven interrumpidos por una voz humana que dice: “Maya, haz el favor, vete para tu cama” acompañada por suaves empujoncitos que me rompen el momento de relax y me sacan de mi cómoda guarida. Me hago la remolona, pero al final siempre tengo que obedecer y cambiarme de lugar para pasar a dormir a esa cama de princesita que no era necesaria. Yo sólo quería un cojín en el suelo o cualquier cosa tirada para ponerme encima y descansar!
No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.

No es más rico el que más tiene…
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3 comentarios hasta ahora »
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Eddy Montoto escribió,
mayo 7, 2011 @ 4:26 pm
Me recuerda a los niños a los que se les regala juguetes supercarísimos y al final terminan jugando más que encantados… con la caja de cartón
Inés desde Italia escribió,
mayo 10, 2011 @ 8:24 pm
adoro leer vuestras noticias…
Y eso que no las vì en la tele!!!
Maya, Abby, tienen una admiradora en Anzio
luciatb escribió,
mayo 18, 2011 @ 5:36 pm
O los gatos a los que se les compran mil juguetes a los que no hacen caso y juegan con pelotas de papel albal.