
Lo más difícil de ser casa de acogida es cuando se van. Es el no poder explicarle a ese perro que empieza una nueva vida que todo va a ir bien, que no va a pasar nada malo, que le van a seguir dando tanto o más cariño del que ahora recibe, que va a ser muy feliz. Es el no poder explicarle que tiene que irse para que otros vengan, que tiene que ser así porque no hay hueco para todos.
El lugar de cada uno de los que se va pasa a ocuparlo otro, pero cada perro es un ser diferente y hay algunos que son muy especiales. Todos dejan algo en tu recuerdo, porque para nosotros no son sólo perros, y todos dejan un agujerito en tu corazón. Algunas veces ese agujerito es más grande, porque hay seres que son muy especiales, y entonces hay que hacer el esfuerzo de explicarnos a nosotros mismos que no puede ser, que se merecen esa nueva vida que les espera, que todo va a ir bien, que le van a seguir dando tanto o más cariño del que le estamos dando, que va a ser muy feliz. Tienen que irse para que otros vengan porque no hay sitio para todos.
Agujerito a agujerito el corazón te va quedando como un colador, pero eso es muy reconfortante porque uno más ha conseguido la vida que siempre se mereció. Y lo que no te mata te hace más fuerte, así que hay que seguir siendo fuertes porque ellos nos necesitan.
Lo más difícil de ser casa de acogida
Papi, ¿quién es esa señora que entra por la puerta?
Resulta que el lunes pasó algo que nunca había pasado. Estamos acostumbradas a que los lunes por la mañana papi sale por la puerta y no vuelve en unos días, vamos, que nos abandona. Mami se queda con nosotras ejerciendo de amantísima mami y ejemplar teletrabajadora con dos becarios a su cargo, Josito y Rosita (algún día le haremos la presentación oficial, pero para quien no lo sepa, es una felina maligna que nos encontramos por la calle un mal día e hizo pronunciar la famosa frase “Tú eres mi bebé, yo soy tu mamá” que a alguien le da por decir a veces y no tiene marcha atrás). Bueno, pues el lunes por la mañana nuestros progenitores salieron por la puerta y ohhhh… papi volvió solo… “¿Dónde está mami? ¿Volverá pronto? … Seguro que fue a comprar algo rico para el desayuno… ¿Por qué los becarios no están trabajando frente al ordenador a estas horas? … Seguro que la tienda de las cosas ricas estaba cerrada y mami está esperando a que abran… ¿Por qué papi está tan contento y no se va a trabajar? … Seguro que cuando abrieron la tienda de las cosas ricas mami se dio cuenta de que no tenía dinero y tuvo que ir a la máquina que lo fabrica para poder pagar…” Las horas pasaban y no volvía… Nuestros pensamientos cambiaron: “Seguro que mami fue a comprar tabaco pero como no fuma no sabe donde lo venden y está buscando la tienda del tabaco”. Pero el reloj seguía contando las horas y ella no aparecía… “Seguro que mami fue a comprar tabaco y ya no va a volver nunca más, como en las películas…”
Como yo soy la líder de la manada, tras esperar un tiempo más que prudencial, tuve que tomar la dura decisión de comunicarle al resto de la familia la terrible noticia: mami nos había abandonado. Como galgas sabias que somos, decidimos aplicar la solución más drástica, olvidarnos de ella para siempre. Tenemos a papi, no hay problema. Además los becarios estaban la mar de contentos porque ya no había que trabajar. Fiestaaaaaaaaaaa!!!!
Empezamos una nueva vida, pendientes todo el rato de nuestro querido papi, el único humano con el que siempre hemos compartido techo. Josito y Rosita haciendo el mal, nosotras durmiendo hasta no poder más, todo el día por ahí de paseo, visitando a los abuelitos a la hora de comer, que nos dieron muchas cosas ricas… Vamos, las cosas típicas de las galgas de familia monoparental de toda la vida. Hasta que de repente, hoy a última hora de la tarde, papi llegó a casa tras salir un rato y al abrir la puerta no venía solo. Le acompañaba una señorita (muy atractiva, por cierto) con una sonrisa de oreja a oreja y que nos hablaba como si nos conociera. Nosotras, ni fu ni fa, ¿quién será esta señora tan rara? Hasta que sacó del bolso un apetitoso bocadillo de jamón y queso y nos empezó a dar. Por mayoría absoluta, hemos decidido que ella será nuestra mami. Ahora toca esperar a ver cuáles son sus costumbres… mientras tanto… vivan los bocadillos de jamón y queso!!!!

Tara, la perra 10
El jueves 8 de septiembre nos subimos al coche para embarcarnos en una excursión muy emocionante. Tras 4 horas de coche llegamos a Logroño. Allí nos esperaban Marta, Jay, Ronnie, Tango, Lionel y la dulce Zuri, que ejercieron de perfectos anfitriones y nos recibieron con mucho cariño. Tras unos minutos en su casa, yo, por supuesto, me subí al sofá y eché una cabezadita, que estaba cansada de tanto viaje. Abby conoció a su primo de Zumosol, Ronnie.

Después de comer y un paseito para airearnos un rato, volvimos a subir al coche. Llegamos a un lugar apartado y que no transmitía buenas vibraciones, empezamos a notar algo raro en el ambiente. Pero nuestros papis y Marta y Jay estaban felices y expectantes dentro de lo que se puede estar en un lugar así, se traían algo entre manos.

No nos dejaron bajarnos del coche, pero desde dentro podíamos escuchar muchos ladridos y algunos quejidos. Estábamos en la perrera, un lugar que no debería de existir. Allí, en uno de esos cheniles llenos de perros tristes y angustiados que no saben lo que les espera, a muchos la muerte en un corto plazo, alguien nos estaba esperando sin saberlo. Allí estaba Tara, sin saber que esa calurosa tarde su destino cambiaría. Sólo se alegraba porque unos humanos se acercaban a ella a través de las rejas y la acariciaban mientras le decían palabras suaves y cariñosas. Aquella galguita esquelética, sucia y con heridas de tener que dormir en el suelo se alegraba porque por fin dejaba de ser invisible.

Después de un buen rato por fin apareció ante nosotras y fuimos a saludarla. Estaba un poco nerviosa y quería volver al único sitio que allí le resultaba conocido, el chenil donde estaba confinada.
Durante el viaje, Tara fue en el asiento de atrás y nosotras en nuestro compartimento para galguitas viajeras. No hizo ni un solo ruido y se portó muy bien. Unas horas más tarde llegamos por fin a nuestro hogar dulce hogar. Abby y yo devoramos la cena mientras nuestra invitada comía tímidamente unas pocas bolitas. Luego se tumbó en una de nuestras camas y descansó toda la noche sin moverse. Debió ser la primera vez en su vida que dormía sobre algo blando.
Tara lleva 15 días durmiendo sobre blando. Es nuestra invitada número 10 y estamos muy contentas de ejercer de anfitrionas, al igual que un día otros lo hicieron con nosotras.
En estos días ha ido mejorando notablemente. Cada día está más contenta y su pelo empieza a recuperarse. Ya ha engordado 800 gramos y empieza a recuperar su masa muscular. La herida que tenía de estar sobre el suelo ya no es lo que era y su piel cada vez tiene mejor aspecto. Ahora sólo le queda ganarle la batalla a la filaria que padece y le hace estar débil. El lunes comenzará el tratamiento y mis hermanitos y yo estaremos a su lado para cuidarla, mimarla y animarla para que se ponga bien lo antes posible. Porque Tara se lo merece. Porque Tara es la invitada número 10 y nos está demostrando ser una perra 10.

Esta entrada va dedicada a todos aquellos perros que no han elegido venir a este mundo y han tenido que sufrir la inhumanidad del ser humano. A las compañeras de chenil de Tara, que no han tenido la misma suerte que ella. A todas esas personas que luchan cada día contra la injusticia e intentan ayudar a todos los animales que están en situaciones indeseables. Dedicada en especial a Marta Santos y a todo el equipo de Galgos 112, por su trabajo y dedicación altruista y desinteresada.
Dedicada también a Bimba, la perra que nos hizo iniciarnos sin darnos cuenta en esto de las acogidas, a Lalo, Inka, Sate, Cloe, Abril, Fiby, Leo, Olivia y por supuesto, Tara. Y también a todos los que han estado de paso, por unos días, por unas horas, como Íbero, Óscar, Sombra, Saranda, Nube y Marlango. Porque todos ellos se merecían una oportunidad y la han conseguido gracias a sus familias adoptivas.
Una de lácteos
Por mi casa ya han pasado unos cuantos visitantes: Bimba, Lalo, Inka, el señor Galin, Cloe, Abril y Fiby. Creo que no se me olvida ninguno, y si es así que me disculpe, no ha hecho mella en mi impasibilidad de galga fatal.
Cuando llegan hay diversidad de sentimientos. Mis papis se ponen contentos por tener el gran honor de alojar a un nuevo invitado, Josito se pone super contento por tener el gran honor de putear a un nuevo invitado, Abby y yo no nos ponemos contentas que se diga y empezamos a darle vueltas a cómo sería tener el gran honor de invitar al invitado a irse. Son cosas de galgas, nunca las entenderíais.
Uno de los motivos de nuestra incomodidad viene de la Vía Láctea y se llama yogur. Sí, un simple yogur puede llegar a cambiarte la vida. Resulta que el momento del yogur mañanero es uno de los instantes de felicidad más apreciados por mi querida compañera y una servidora. El ser humano no sabe aprovechar todo lo que tiene a su alcance y no ha nacido con la capacidad de estirar la lengua hasta el fondo del envase yogurero y rebañar todo ápice comestible que pueda quedar. Abby y yo sabemos hacerlo muy bien y disfrutar de ese momento como el primer día. ¿El problema? Que no es que sea precisamente abundante, y como aquí somos muy hospitalarios, si hay invitados hay que compartirlo también con ellos.
Esta mañana me he dado cuenta de eso mientras rechupeteaba el yogur. Qué fastidio tener que compartirlo!

¿Animales o anormales?
En el mundo humano, cuando se quiere decir que alguien es un inadaptado en ciertos aspectos, que no tiene la capacidad suficiente para controlar sus impulsos y actuar de manera racional, se dice que es un animal.
Para muchos de nosotros esta comparación es ofensiva, porque muchos animales tenemos más capacidades que ciertos humanos. Estamos civilizados y sabemos comportarnos con educación y sosiego.
En el mundo animal sólo se pelea cuando no queda otra escapatoria, cuando la propia vida está en riesgo. En el mundo anormal se pelea por cualquier cosa. Aunque dos no se pelean si uno no quiere, así que mejor decir que se ataca. Se ataca de manera violenta e irracional, para demostrar fuerza y valentía, porque para los anormales esa es la única manera de hacerse respetar, la violencia.
En algunas casas se pueden ver en la puerta carteles que ponen “Cuidado, perros sueltos”, pero por la calle eso no se advierte, hay que llevarlo en mente para poder estar prevenido. Pero lo más importante no es tener en cuenta a los perros sueltos, lo más importante es tener en cuenta que los anormales también andan sueltos, y encima de no llevar correa, tampoco llevan bozal ni están vacunados contra la rabia.
No es más rico el que más tiene…
Mis papis están todos indignados conmigo. Resulta que hace unos meses me compraron una cama de esas todas blandas, grandes, cómodas y confortables. De esas que si las camas de perro se anunciasen en la tele saldrían anunciadas por Constantino Romero y se pagarían a plazos con la Visa Oro.
Desde que la tengo la suelo usar bastante, sobre todo por la noche, pero por el día no puedo resistirme a ser la reina de la cama humana o del sofá. Aunque cada uno tiene su esencia y su carisma, y yo no soy de esas que se acomodan y se vuelven quisquillosas, soy una tía dura acostumbrada a sufrir penurias y contratiempos. Lo que para unos es incómodo para mí es comodidad en estado puro. Prefiero mil veces cualquier hueco mullidito en el suelo a una cama de maharajá. Así que en muchas ocasiones mis encuentros con Morfeo se ven interrumpidos por una voz humana que dice: “Maya, haz el favor, vete para tu cama” acompañada por suaves empujoncitos que me rompen el momento de relax y me sacan de mi cómoda guarida. Me hago la remolona, pero al final siempre tengo que obedecer y cambiarme de lugar para pasar a dormir a esa cama de princesita que no era necesaria. Yo sólo quería un cojín en el suelo o cualquier cosa tirada para ponerme encima y descansar!
No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.

Estrellas de la TV
El otro día vinieron a casa unos chicos que no conocía. Ladré para ahuyentarles pero fue imposible, no se amedrentaban. Tenían un curioso artilugio con el que nos enfocaban mientras hacíamos cosas.
Luego fuimos a visitar a Saranda y pasamos una buena tarde mientras sin saberlo, nos convertíamos en estrellas de la tele.
Abby por supuesto chupó cámara como la que más. A ella no le vale tener un minuto de gloria, los quiere todos!
Ada, Argy, Luna, Gringo, Rayo, Saranda, Cloe, Abby y una servidora nos colamos en las casas de la gente que estaba viendo el programa Conexión Asturias de la TPA. De aquí al paseo de la fama de Hollywood!
Semana Santa viajera. Adiós señor Galin, hola señoritas Cloe y Saranda
Llegaron las vacaciones, esos momentos para disfrutar en familia del descanso y el relax. Pero esta vez hemos disfrutado de las vistas desde el coche del recorrido Asturias-Madrid, Madrid-Asturias.
Llegó el día que tarde o temprano iba a llegar y nos tocó despedirnos del señor Galin. Nos fuimos para Madrid a dejarlo con su familia. Nuestros papis se pusieron tristes y nosotras nos quedamos esperando con Juncal, Bimba y Ray mientras Galin era rebautizado como Sate y conquistaba su nuevo territorio y el corazón de su nueva familia.
Han sido cinco semanas muy buenas, en las que nuestro hermanito de acogida se ha dejado querer y ha empezado a abrirse y a confiar. Hemos jugado mucho, hemos echado muchas carreras y muchas siestas juntos. Un gran compañero que ahora comparte su tiempo con su nueva hermanita Luna, que seguro que no le morderá tanto las orejas como lo hacía Abby, aunque a él parecía que le gustaba. Ahora ya no podemos fardar de machito por la calle y los perretes ya no tendrán de quien celarse, menudo fastidio!
La noche en Madrid la pasé fatal, no dormí nada bien. Soy como mami, no me gusta nada la capital… estuve toda la noche aullando y ladrando para asustar a todos los ruidos que escuchaba, qué estrés… cómo eché de menos mi camita blandita y los ronquidos de Josito, que mientras tanto estaba intentando hacerse amigo de Coco y dormir en la cabeza de los abuelos. Sus intentos no tuvieron ningún éxito.
Al día siguiente llegó el momento de volver a casa y se incorporaron a la manada dos galguitas muy majas y dicharacheras ellas, una negra como yo y otra igual que una vaca. Les hicimos hueco en el galgomovil y pusimos rumbo a les asturies por fin.
Cloe y Saranda son dos galguitas muy simpáticas y alegres que enamoran a cualquiera. Cloe es ahora nuestra nueva hermanita en acogida y Saranda se ha ido hoy con sus mamis de acogida y tiene tres hermanitos perrunos con los que se lo va a pasar genial.
Y así estamos, unos se van y otros llegan, hacen escala en nuestra humilde morada, sufren las putadillas de Josito, se hacen coleguitas nuestros y un buen día se van para empezar su nueva vida con su familia definitiva. Y nosotras cada vez más contentas de haber formado parte por unos momentos de una historia que se escribe con final feliz. Espero que mucha gente ponga un galgo en su vida, yo un día puse a Abby y estoy encantada!
Mañana de paseo y tarde de playa
Ayer tocó paseo de galgos por Candás y luego día de playa en Perlora. A las 9:00 todos en pie para salir a la calle a hacer pises y cacas y luego vuelta a casa a desayunar y ponernos guapos. A las 11:15 al coche rumbo a Perlora. Cuando llegamos, tarde, como siempre, ya había un montón de perretes con sus papis. Los fuimos saludando a todos, a los que ya estaban y a los que seguían llegando. Al señor Galin le tocó ponerse una camiseta de los más hortera que hacía que todo el mundo se fijase en él, con el consiguiente aterramiento del pobre, que prefiere pasar desapercibido. Paseamos por el paseo marítimo hasta llegar a Candás. Todo el mundo nos miraba y se acercaba a conocernos. Galin y yo pasamos miedo porque somos unos cagones. Luego sesión de fotos de familia y después a tomar un piscolabis. Para nosotros no hubo suerte y no cayó ni una miserable ración de calamares. Estos humanos son unos tacaños!
Después volvimos por donde habíamos venido y nos fuimos a la playa. Unas carreritas por la arena y a mendigar comida, que los humanos empiezan a engullir!! Yo como soy muy digna paso de ir por ahí pidiendo, prefiero que la comida venga a mí, y el señor Galin más de lo mismo. Abby sin embargo se dedicó a saltar entre la gente a ver si apañaba algo y le robó un trozo de pan a un pobre niño… no tiene consideración…
Lo pasamos muy bien y a Galin le gustó mucho la playa. Jugó con unos y con otros, tomó el sol y la sombra y cuando no jugaba se dedicó a observar a todo el mundo desde algún lugar discreto. Fue un día muy bueno compartido con muchos amigos. Los paseos son un suplicio, pero merece la pena ir si después hay sesión playera.
La dieta de la piña
Como dice esa famosa cadena de tiendas que anuncia todas las estaciones, ya es primavera. Toca empezar a cuidarse y comienza la operación bikini. Se acabaron las salchichas, los quesitos y la mortadela. Ahora hay que comer sano y sin grasas.
La verdad es que a mí no me preocupa mucho porque tengo buen metabolismo. Soy como esas afortunadas supermodelos que no hacen ejercicio ni se cuidan, la naturaleza ha sido generosa conmigo y yo lo disfruto como agradecimiento. Sin embargo Abby está un poco más preocupada que yo, no quiere lucir lorza este verano, sobre todo ahora que tenemos a Galin como gancho y los chatis se fijan más en nosotras. Hay que tener buen aspecto y un cuerpo fibroso y bien torneado. Que los nenes babeen mientras nosotras paseamos nuestras curvas con ese andar tan elegante y ligero que llevamos.
¿La solución para conseguir los objetivos? La dieta de la piña. Abby es muy lista y aprovecha los ratos que pasamos al mediodía en nuestro lugar favorito para recolectar piñas y saborear sus piñoncitos. Dice que las piñas están muy ricas y son muy nutritivas. Hoy lo he probado por primera vez y doy fe de ello. Hasta Galin se animó a participar en la degustación!!










